Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

A BUEN RITMO

Por: Las dominicas de Lerma-España

Investigando un poco de teoría musical, encontré un análisis sobre el famoso Canon de Pachelbel. Admito que la música clásica nunca me ha llamado la atención, pero… podía darle otra oportunidad.

No te lo voy a negar: ¡aluciné! Qué razón tenía san Agustín: “Solo se ama lo que se conoce…”

Bueno, pues, en el colmo de mi asombro, descubrí que, lo que hoy conocemos como “Canon de Pachelbel”, ¡no tiene mucho que ver con el original!

Resulta que este Canon nació como un desafío para los músicos: ¡era una pieza súper rápida! ¡De taquicardia pura! Y lo cierto es que no tuvo ningún éxito.

Años más tarde, casi de casualidad, un director de orquesta encontró aquella partitura echada en el olvido y se animó a interpretarla. Pero el ritmo era tan acelerado… que decidió ir más despacio. Y más despacio. ¡¡Y mucho más despacio todavía!!

¿Qué pasó? Que entonces las notas ya no se atropellaban y empezaron a sonar muy bien, muy agradables, ¡románticas incluso! ¡Y así ha llegado a nuestros días!

No era un problema de sonido: ¡era un problema de velocidad!

¡Qué identificada me vi! Sí, porque, a lo largo del día, puedo hacer muchas cosas buenas, pero las hago tan atropelladas… que el resultado no lleva esa paz que viene del Señor.

Es fácil caer en la trampa del “hacer más”. En el fondo, una interminable lista de tareas terminadas da mucha satisfacción… Sin embargo, Cristo no nos ha soñado para “hacer mucho”, sino para “amar mucho”. ¡Y el Amor lleva otro ritmo!

Dejar la agenda en manos de Cristo es estar dispuesto a que cambie tus planes, a que las cosas vayan de otra manera… y, tal vez, que alguno de tus proyectos se quede en el camino. ¿Y qué? La jornada de hoy es una oportunidad única. Su valor no está en lo mucho que hagas, sino en lo que disfrutes y hagas disfrutar. Hoy el Señor pasa junto a ti y te dice: “¡Vive!”.

Hoy el reto del amor es dejar que el Señor marque el ritmo de tu día. Organiza la jornada con flexibilidad, ¡no quieras exprimirla al máximo! Date la oportunidad de vivir cada momento disfrutando de lo que Cristo te regala: el cariño de los tuyos, los sabores de la comida, un juego con tus hijos… Caminando más despacio, ¡las notas de la melodía suenan más bellas! ¡Feliz día!

VIVE DE CRISTO