¿A quién escuchamos?

P. Fernando Pascual
Continuamente escuchamos: lo que dicen en la radio o en la televisión, en Internet o en el móvil, en
una reunión de amigos o en familia. Muchas veces escogemos a quién escuchar. Pero, ¿lo hacemos
bien?
Escuchar a quienes difunden mentiras, a quienes manipulan, a quienes envenenan las relaciones con
sus chismes, a quienes insinúan calumnias, a quienes son expertos en sofismas, es siempre peligroso y
puede dañar nuestras mentes y nuestros corazones.
En cambio, escuchar a personas serenas, equilibradas, honestas, que saben ponderar sus afirmaciones,
que no dan por seguro lo que es una conjetura, que respetan la buena fama de los otros… es algo que
eleva, que ayuda, que promueve reflexiones constructivas.
El mundo de hoy está lleno de mensajes y de voces. El tiempo que tenemos no permite escuchar a
todos. Por eso necesitamos un momento de pausa para preguntarnos: ¿a quién escuchamos? ¿Vale la
pena seguir este noticiero, este canal de radio o de youtube? ¿Tiene sentido atender la conversación de
quien solo martillea con sus rabias exageradas y sus suposiciones maliciosas?
Una reflexión equilibrada nos ayudará a escoger buenos interlocutores, a seguirlos en aquellos temas
en los que ofrecen luz y pistas correctas, a preguntarles antes de tomar decisiones difíciles, a tenerlos
presentes frente a temas fundamentales, como los que se refieren a Dios, a la justicia, al sentido de la
existencia humana.
No resultará fácil encontrar para cada asunto a quien nos sepa iluminar adecuadamente. En un mundo
que exalta el “derecho” de todos a hablar sobre casi cualquier tema nos hemos acostumbrado a miles
de voces vacías de seriedad y de contenidos válidos.
Pero si la búsqueda nos permite entrar en relación con un amigo “sabio”, inteligente y humilde, que
sabe decir “no sé” cuando no sabe y “sí sé” cuando ha avanzado hacia la verdad, habremos encontrado
un tesoro maravilloso, que hay que conservar y agradecer continuamente.