Siglo Católico

La realidad que vive el pueblo cristiano al no poder reunirse en sus sitios de oración no es ajena a la que vive la comunidad católica.

La tristeza no se limita al malestar que implica la negativa de concurrir en comunidad a nuestra iglesia, la inhabilidad de llevar sus vidas ocasiona una ansiedad intensa, agregada al no poder recibir la Sagrada Comunión: el Cuerpo y Sangre de Jesucristo. “Pero que sea este angustioso momento que vive la humanidad el que nos motive a hacer iglesia de una manera diferente, que entendamos con esperanza la educación social de la iglesia “aquel rico tesoro de sabiduría sobre la manera de construir una sociedad justa y vivir una vida de santidad en medio de los desafíos que enfrenta la humanidad”, papa Francisco.

El saber que nuestras iglesias están enfrentando los desafíos que implica reanudar las misas presenciales con medidas de prevención para mitigar, controlar y realizar el adecuado manejo de la pandemia del covid-19. Nos regocija saber que este es el tierno amor y cuidado de Dios para nosotros.

Recordando que la decisión de reanudar las misas presenciales es más difícil que la decisión inicial de suspenderlas. Hoy la comunidad católica confirma que la Sagrada Eucaristía, el cuerpo y la Sangre de Jesús están reservados, en el tabernáculo Jesús está en el sacramento presente, lo que es un consuelo espiritual para nuestra comunidad.