José Gregorio Hernández.

Por: Alvaro Suzzarini Fernandéz l

Caracas, Venezuela

El viernes 30 de  abril, (2021) de acuerdo con el cumplimiento del protocolo en la capital venezolana, la diócesis del estado Trujillo comenzó las celebraciones a las 6:00 a.m. con el repique de campanas, y tiene programados conciertos y homenajes hasta las 7:00 p.m. en el pueblo andino de Isnotú, lugar de nacimiento de José Gregorio Hernández, el nuevo beato venezolano.

Los actos se realizan con aforo reducido y están siendo transmitidos en cadena de radio y televisión, según informó la ministra de Exteriores venezolana, Carmen Meléndez.

De Doctor a Beato

José Gregorio Hernández nació en 1864, estudió medicina en la Universidad Central de Venezuela y complementó su acervo científico en París.

Ejerció su profesión a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando Venezuela era un país predominantemente rural, analfabeta y asolado por enfermedades endémicas como la malaria, la tuberculosis o la peste bubónica, que apareció en 1908 y se erradicó en 1919, año de fallecimiento de Hernández.

La atención de pacientes pobres durante estos embates epidémicos lo dotaron de una reputación de buen cristiano, que además iba a tono con su práctica estricta de la religión católica.

Las autoridades eclesiásticas venezolana se valieron de estas condiciones para reunir el expediente necesario para iniciar en 1949 el proceso de beatificación del galeno.

La beatificación es la penúltima de las cuatro etapas establecidas por el Vaticano para llegar a la canonización.

Para llegar a ser santo católico hay que ser declarado primero “siervo de Dios” y  “venerable”. Una vez alcanzada esta última distinción, los promotores de la beatificación tienen que demostrar que el candidato a santo ha realizado un milagro, de acuerdo con los cánones de la religión.

Las autoridades episcopales venezolanas habían fallado en 1987 y en 2009 en su intento por demostrar presuntos milagros del “medico de los pobres”; hasta hace dos días, cuando el papa Francisco dio el visto bueno a un expediente introducido en 2019, donde a juicio del cardenal Baltazar Porras, José Gregorio Hernández desde su condición de difunto intervino en la recuperación de Yaxuri Solórzano, quien recibió un disparo en la cabeza en la región central de Venezuela durante 2017.

Pronunciamientos

El sumo pontífice aprovechó la ocasión para enviar un mensaje a los venezolanos en el que “lamentó” que la beatificación se dé en el contexto de pandemia y excusó al secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, por no participar en la ceremonia al no poder viajar a Caracas “por causas de fuerza mayor, asociadas principalmente a la pandemia de COVID-19”.

Este jueves también se pronunció al respecto el Legislativo venezolano. Por unanimidad el ente declaró día de júbilo nacional en conmemoración de la beatificación de José Gregorio Hernández y le dio la misma condición al día del nacimiento del beato, el 26 de octubre.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Venezolana señaló que tras la ceremonia de beatificación, Hernández estará un peldaño más arriba en su ascenso a santo, y aclaró que para proseguir la causa de la canonización se tiene que demostrar, al menos, un nuevo milagro del nobel beato venezolano