La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCBB), subraya la importancia de prestar especial atención a las categorías sociales más expuestas a la enfermedad y expresa su apoyo al Congreso y a la Administración que están estudiando medidas de emergencia para contener el contagio.
Ciudad del Vaticano

“Los Obispos de los Estados Unidos están rezando por los enfermos, los trabajadores de salud y por quienes corren el riesgo de perder sus empleos debido a la emergencia sanitaria del Coronavirus y expresan su apoyo al Congreso y a la Administración, que están estudiando medidas de emergencia para contener el contagio y llevar ayuda a las personas más expuestas”, lo dijo Monseñor Paul S. Coakley, presidente de la Comisión para la Justicia y el Desarrollo Humano de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCBB), que en una declaración publicada, subraya la importancia de prestar especial atención a las categorías sociales más expuestas a la enfermedad: los pobres, los ancianos, las personas sin hogar, los presos, los inmigrantes, los refugiados y las personas en condiciones precarias de salud.

Atención a las categorías sociales más expuestas

“Los obispos ya han expresado su apoyo a varias medidas en estudio: se trata de medidas para la seguridad alimentaria, la enfermedad remunerada, la asistencia adecuada a los inmigrantes, cualquiera que sea su situación, además de la ayuda a los trabajadores de bajos ingresos y a los que no tienen hogar y se encuentran en una situación de vivienda precaria”. La Iglesia de los Estados Unidos apoya en particular la extensión del acceso a la atención médica a todos los afectados por el virus, aunque no estén cubiertos por el seguro médico obligatorio. Esto, se subraya, “para salvaguardar la salud de todos”.

Gratitud de los obispos por los esfuerzos realizados

Para los obispos americanos también es importante extender y fortalecer los programas nacionales de vivienda y asistencia alimentaria con la asignación de fondos extraordinarios, incluso, si es necesario, declarando el estado de emergencia nacional.
En la misma perspectiva, se pide que se suspenda la aplicación de medidas restrictivas contra la inmigración ilegal en lugares “sensibles” como hospitales y clínicas.

En conclusión, Coakley expresa la gratitud del Episcopado Americano a los miembros del Congreso “por los esfuerzos realizados”, instándoles a continuar en esta dirección para “llevar alivio a todos los que sufren del Coronavirus y sus consecuencias sociales, especialmente a los más necesitados. Que el Divino Sanador -concluye- asista a los enfermos y nos traiga salud y paz”.