Pbro. José Martínez Colín 

1) Para saber

El “Grito de Dolores” se considera el acto con que empezó la guerra de independencia en México. Así se llama porque fue el llamado que hizo el cura Miguel Hidalgo y Costilla para levantarse contra el gobierno de la Nueva España en la madrugada del 16 de septiembre de 1810. El pueblo se llamaba Dolores y había sido la fiesta patronal, pues el 15 de septiembre se festeja a Nuestra Señora de los Dolores. Por ese motivo había muchos habitantes del pueblo y de sus cercanías que acudieron al repique de campanas.

Con motivo de la fiesta de la Virgen de los Dolores, el Papa Francisco, que se encontraba en Eslovaquia, invitó a mirar a María como modelo de fe. Cuando presenta a su hijo en el Templo, Simeón le dirá: «Este niño está puesto para que muchos caigan y se eleven en Israel, y como un signo de contradicción. Y a ti una espada te atravesará el alma» (Lc 2,34). Tener fe, ser fiel, a veces no es fácil. Como dice el Papa: “no se puede reducir la fe a azúcar que endulza la vida. No se puede. Ha venido para llevar luz donde hay tinieblas. Por eso las tinieblas luchan siempre contra Él”. Jesús es signo de contradicción, pero hemos ser firmes.

Ante Jesús no se puede permanecer tibio, no se puede. Acogerlo significa aceptar que Él desvele mis ídolos, las sugestiones del mal; y que sea para mí resurrección, Aquel que siempre me levanta, que me toma de la mano y me hace volver a empezar.

2) Para pensar

En el arte religioso, suele representarse a la Virgen de los Dolores, Mater Dolorosa, con un corazón traspasado por siete espadas, que significan los siete dolores que nos relatan los Evangelios que padeció.

Cuenta san Alfonso María de Ligorio que en el norte de Italia, a principios de 1830, había un joven que solía visitar una iglesia donde se veneraba una imagen de la Santísima Virgen de los Dolores, traspasada por siete espadas en su corazón. Una noche el joven cometió un pecado mortal. Al día siguiente volvió a visitar el templo. Y al ver la imagen de la Virgen, se sorprendió al ver, en lugar de siete, ocho espadas en el Corazón de la Santísima Virgen. Entonces oyó en su interior que una voz le decía que por su pecado había agregado una espada más. Arrepentido acudió a confesarse por el dolor causado a su Madre.

Los dolores de la Virgen fueron debidos por el sufrimiento de su Hijo, que cargaba sobre sí los pecados de la humanidad. Así como Jesús fue desgarrado en la carne, María fue desgarrada en el alma. No obstante, María Dolorosa permaneció al pie de la cruz con gran sufrimiento, pero con la fe en que su Hijo Dios transforma el dolor y vence la muerte.

3) Para vivir

Como cristianos, no ha de asombrar que también seamos “signos de contradicción” en el mundo. No se trata de ser hostiles, dice el Papa Francisco, sino de saber mostrar con la propia vida la belleza del Evangelio, de ser tejedores de diálogo donde las posiciones se endurecen, de hacer resplandecer la vida fraterna allí donde a menudo hay división y hostilidad, de difundir el buen perfume de la acogida donde el egoísmo predomina y de proteger la vida donde reina la lógica de la muerte. Así, será una fe viva.