Por: Redacción Siglo Católico

El padre William canales recuerda su infancia como una época hermosa en su natal Nicaragua, donde sus padres Félix Antonio Canales y Lilian Murillo de Canales se preocupaban por transmitir la fe y los valores espirituales, morales y religiosos a sus nueve hijos. El padre William recuerda que, aunque no tuvieron grandes lujos, nunca faltó lo necesario. 

Sabe que su vocación se la debe a Dios y a su abuela materna que los cuidaba a él y a sus hermanos mientras sus padres trabajaban y fue quien lo acercó al amor de Dios a través de las oraciones, la eucaristía y la adoración al Santísimo.

Estudió filosofía y teología y realizó sus estudios en dos etapas en el seminario interdiocesano San Ramón y luego en el seminario mayor Nuestra Señora de Fátima en Managua. Fue ordenado sacerdote el 8 de abril del año 2000.

Hoy comparte con los lectores de Siglo Católico como el pequeño centro pastoral St. Jhon Paul II terminó convirtiéndose en la Misión Católica que hoy reúne a miles de fieles en Gainesville.

Una comunidad consolidada fue la clave

Al comienzo los feligreses se reunían en la parroquia San Miguel Arcángel, pero era imposible cubrir las necesidades de una comunidad que cada vez crecía más y fue cuando el Arzobispo Wilton D. Gregory pidió hacer un Centro Pastoral que permitiera estar más cerca de los fieles. “Un Centro Pastoral, es donde las personas pueden recibir realmente la ayuda espiritual que necesitan, sin embargo, no nos daba la oportunidad de celebrar la eucaristía”, explica el Padre Canales.
En enero del 2015 y ante la labor pastoral que se había realizado, el Arzobispo Gregory decidió elevar el centro a Misión, “con el fin de brindar una atención pastoral más profunda y poder celebrar los sacramentos. Contábamos con una estructura eclesiástica y nuestra propia independencia económica y
administrativa”, relata el Padre Canales.

Al ver que la comunidad se había consolidado y tenía un gran sentido de pertenencia hacia la Misión, el Arzobispo decidió elevar el centro pastoral a la categoría de Misión Católica en el año 2015.

Las dificultades se sortearon con el apoyo de la comunidad

Una de las mayores dificultades que tuvieron en ese momento era la falta de espacio. “Tratábamos de  ayudar a las personas y a la vez decirles que fueran conscientes que no estábamos en el mejor lugar,  pero que de una u otra forma podíamos trabajar juntos para sacar adelante el proyecto”, y así con la  comunidad involucrada como voluntarios y con verdadero entusiasmo por querer acercarse y encontrar a Dios, se organizaron y encontraron el lugar apropiado para la construcción del centro pastoral, que además contribuyeron generosamente para su construcción. “Además del arzobispo Wilton D. Gregory, monseñor Sarama nos ayudó a gestionar con catholic construction, un espacio más amplio y así logramos la Misión que tenemos hoy día”, dice con agradecimiento el Padre Canales y comparte los planes de esta obra salida del corazón de Dios.

Una Misión con muchos proyectos por delante

Este proyecto a largo plazo con la Arquidiócesis de Atlanta se ha dividido en tres fases: “La primera es donde nos encontramos, construir un edificio multiuso y un lugar donde se pueda presidir la Sagrada Eucaristía, lo mismo que oficinas donde pueda funcionar la Misión como tal y un salón social que se pueda dividir en salones de clase para los catequistas.

La segunda fase es la construcción de 15 salones para poder albergar 450 niños y la rectoría para que los sacerdotes puedan vivir. Y la tercera fase es la construcción del santuario oficial, que además tendrá un campo de futbol para la recreación de la comunidad”.

La gracia de Dios y el compromiso de una comunidad

Detrás de una obra como esta hay una gran motivación y es el servicio a Cristo Jesús, el Padre Canales lo sabe y el apoyo de la comunidad lo anima a seguir adelante por ellos. “Quiero agradecerle a la comunidad por su servicio desinteresado, por sacar este proyecto adelante, por su entereza y servicio y al mismo tiempo quiero animarlos para que continuemos haciendo sentir orgullosa nuestra comunidad latina porque somos parte de la construcción de la sociedad y lo lograremos con la gracia de Dios, que ha estado aquí en el corazón de sus servidores y voluntarios”.