Pbro. José Martínez Colín

1) Para saber

“No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría.” Esta frase del artista y controvertido novelista francés Jean Cocteau, nos advierte del peligro de caer en un error común. Hoy en día, se puede le puede dar credibilidad a un autor sólo por el hecho de ser muy visitado en las plataformas digitales, por tener muchos seguidores, incluso millones.

El Papa Francisco señalaba que la verdad es uno de los pilares de la libertad humana. En su reflexión sobre la Carta a los Gálatas, señala la advertencia de San Pablo para no dejarse cautivar por propuestas engañosas y falsas. Y esto es actual. Los gálatas ya habían adquirido la libertad ganada por Cristo y habían sido alimentados por la verdad, pero se estaban dejando engañar y esclavizar con doctrinas falsas. La verdad los había hecho libres y era preciso custodiarla.

2) Para pensar

Al Canciller Bismark de Alemania, le desagradaban grandemente los interrogatorios médicos y procuraba evitarlos. Se cuenta que un día que tenía un malestar lo visitó un médico, el doctor Scheveninger. Comenzó a preguntarle los antecedentes médicos de él y de su familia. El Canciller cada vez estaba más molesto, hasta que no pudo más y le dijo que no soportaba tantas preguntas. El doctor, sin alterarse, le contestó que le enviaría un veterinario. “Pero, ¿por qué?”, preguntó con sorpresa Bismark. “Porque los veterinarios no hacen ninguna pregunta a sus pacientes”, respondió el doctor dispuesto a marcharse. Bismark lo detuvo y comprendió. A partir de entonces se hicieron grandes amigos.

Para ser realmente libres necesitamos conocernos y aceptarnos a nosotros mismos. La verdad puede inquietar, pero ello no es malo. La inquietud, afirma el Papa, es la señal de que está trabajando el Espíritu Santo dentro de nosotros y nos lleva a plantearnos preguntas, para que podamos ir más al fondo de lo que somos. El camino de la verdad y de la libertad es fatigoso y dura toda la vida, pero es el camino de la felicidad. Sabiendo, además, que el Señor nos guía y nos sostiene con su amor. La libertad nos hace libres, nos hace alegres, nos hace felices.

3) Para vivir

Mucha gente que no ha estudiado, o no sabe leer ni escribir, suele vivir muy bien el mensaje de Cristo, tiene la sabiduría divina que les hace libres y la viven mejor que muchos teólogos. Dice el Papa Francisco que es la sabiduría de Cristo que ha entrado a través del Espíritu Santo con el bautismo. La verdad nos hace libres en la medida en que transforma nuestra vida y la orienta hacia el bien.

Si toda verdad es valiosa, la verdad de la fe que ilumina nuestro caminar y nos conduce a la vida eterna lo es mucho más. Y esta verdad, no es una teoría abstracta, sino que está en Cristo que es la Verdad misma, es seguir a Alguien. Y se puede vivir conforme a esa verdad en cada momento del día. La llamada, por tanto, es sobre todo a permanecer en Jesús, fuente de la verdad que nos hace libres, como escribe San Juan: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (8,31-32).