-La razón por la cual el mundo carece de unidad y se encuentra rota y a montones, es que el hombre carece de unidad consigo mismo.

–(Ralph Waldo Emerson)

Por, Sandra E. Rivera

En nuestro nuevo mundo virtual, en el que dependemos en su mayoría de la enseñanza, y usamos como fuente de aprendizaje, informativo, y ahora para predicas y en su mayoría, mucho mas de desinformación, haciéndonos cada uno dueño de la verdad, usando las redes para atacar y según nosotros desenmascarar a aquel contrario a mi, que no es dueño de mi verdad.

Realmente es sumamente preocupante la falta de responsabilidad el atreverse a asegurar ciertas cosas de las que no se tiene la información correcta, siendo entonces entes de división irresponsablemente, ya que en la viña del Señor existimos personas que lo creemos todo y no colocamos un filtro a lo que escuchamos, leemos o miramos y nos tomamos como verdad lo que se dice.

Es nada mas tomarse unos minutos y navegar en las redes sociales para encontrarnos con estos enfrentamientos virtuales en defensa y acusación de unos contra otros, de los llamados “modernos” y los “conservadores”.

Es bueno a veces, cuando tenemos pensamiento lógico y critico, de escuchar esta diversidad de fuentes y discernir entonces donde esta la luz, y es en milésimas de segundos antes de que aparezca ese rayo de luz, podemos visualizar la oscuridad e inmediatamente se deduce la ignominia de ese discurso.

Si nos salimos un poco del escenario y siendo observadores podemos ver rodar los personajes de 2 mil años atrás transportándonos en las vidas de aquellos, de los que también hoy tomamos el papel protagónico entre Fariseos, Saduceos, Escribas, Esenios, Zelotes, ¿Y es aquí donde cabe la pregunta, donde dejamos a Jesús? Si con el comportamiento actual entre dimes y te diré estamos rasgando su manto, y halándolo quien o cual, se queda con el, lo tenemos partido en miles de pedazos, pero la persona de Jesús, no nos interesa, lo crucificamos, con la sarta de acusaciones de unos entre otros.

Si escuchamos este domingo 29 de agosto el evangelio de San Marcos, en esa lectura que encaja perfecta para ayer y para hoy, nos insta a vivir realmente el evangelio con la vida, no superficialmente”

Marcos nos cita las palabras de Jesús, que conoce el proceder de sus hijos:

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»

Es triste ver como se están creando conspiraciones instando a la gente a tomar decisiones que pueden atentar contra su vida, predicadores laicos que defienden una verdad según ellos y con las cuales acusan y difaman la persona de Cristo en su sucesor el Papa.

Presbíteros que también según su verdad están creando una deserción de las ovejas en vez de mantenerlas en el redil, porque no se quedan ni aquí, ni allá, y el que sale perdiendo es esa oveja extraviada que seguramente será devorada por el lobo hambriento que espera pacientemente el fruto de la división.

¿Y que podemos esperar de nuestros otros hermanos que no son de nuestra iglesia? Si nos estamos devorando en la misma.

Es tiempo de reflexionar sobre la responsabilidad que llevamos cada uno en nuestros hombros, la misión que nos fue dada con el sacramento del bautismo, ser sacerdotes, profetas donde vamos a defender la palabra de Dios, en su contexto verídico y no crear puentes divisorios para llegar hacia el, incitando a la desobediencia, soberbia y el odio.

Hay algo que debemos tener muy en cuenta, que la división tiene una sola ganancia, y es obnubilar las mentes débiles y las fuertes, ponerlas en jaque.

Hay un solo camino para desviarse de la guerra virtual de estas “verdades” y es mantener la mirada fija en Jesús, estar muy atentos para conocer los frutos de los oradores, de sus palabras y actos, de esas posiciones radicales que sostienen en contra de la palabra de Dios, y entonces solo entonces podremos reconocerlos y nos toca ser astutos como serpientes y sencillos como palomas.