Obispos latinoamericanos rechazan quema de iglesias en Chile

Roma (CNA) La Iglesia Católica por medio de sus obispos en Paraguay, España, México, y Argentina, expresó su rechazo a los ataques contra tres parroquias en Chile, y manifestó su apoyo a la comunidad católica de este país suramericano.

Las iglesias de La Asunción y la de San Francisco Borgia fueron destruidas por un incendio provocado el 18 de octubre. Sumado a ello, vándalos atacaron e intentaron quemar la iglesia de San Francisco de Asís en La Serena, al día siguiente.

Los ataques ocurrieron en el marco de las manifestaciones por el primer aniversario de las grandes protestas y disturbios contra el gobierno chileno, antes del plebiscito del 25 de octubre sobre una nueva constitución que buscaba el remplazo de la carta magna de 1980 bajo el mandato militar y la dictadura del general Augusto Pinochet.

El obispo Adalberto Martínez Flores de Villarrica del Espíritu Santo, presidente de la conferencia episcopal paraguaya, expresó la “cercanía y comunión eclesial” de los obispos a la Iglesia en Chile. “Los obispos de Paraguay expresamos nuestra solidaridad, apoyo y oración ante las agresivas y violentas afrentas a las que ha sido sometida la Viña del Señor en esa parte de Chile”.

Y añadió que todo signo de intolerancia, falta de respeto y ofuscación extrema, que atenta contra la dignidad de las personas y sus expresiones genuinas, “revela la distancia dolorosa y la cruel locura que el mal es capaz de generar en el corazón y la mente de quienes se han olvidado de Dios. Cuando el mundo deja de reconocer la presencia, acción y testimonio de Cristo encarnado en su Iglesia, la certeza del camino del Nazareno se hace más evidente para los hombres y mujeres de fe”, agregó.

En su mensaje de solidaridad, la conferencia episcopal brasileña rezó para que “el Dios de la paz continúe fortaleciendo a los hermanos obispos y otros cristianos chilenos en la misión de trabajar juntos para que se restablezca la paz social. De hecho, no hay forma de aceptar la violencia como una solución a los problemas de una nación. La violencia deshumaniza, daña a las personas, destruye propiedades y mancha la historia”, dijeron.