Por: Cristina Callejas

Desde niños hemos visto la Biblia en los templos o en nuestras casas y se nos ha hecho tan cotidiano verla, que a veces perdemos de vista que es mucho más que un libro de texto o de consulta. La biblia es la palabra viva de Dios que nos ayuda a seguir creciendo espiritualmente y que es actual siempre en nuestras vidas, que nos transforma si la escuchamos y meditamos y que nos ayuda a entrar en intimidad con Dios. 

“Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón”, dice Hebreos 4, 12.

Y para sacarle todo el provecho a la lectura de la Biblia, podemos utilizar el método de la Lectio Divina, que nos enseña a leer, meditar y vivir la Palabra de Dios. A través de estas etapas podemos ir guiando nuestra lectura de la palabra de Dios para conocerla, comprenderla, guardarla en nuestro corazón y hacerla realidad. 

La Lectio Divina significa lectura orante de la palabra y es un método muy antigüo utilizado por los católicos para construir una relación más cercana con Dios. 

La Lectio Divina paso a paso 

  1. Búsqueda de la lectura, vamos a utilizar como ejemplo el Evangelio del día u otro que quiera meditar y citas y comentarios que le ayuden a profundizar.
  2. Busque un lugar y posición adecuada.
  3. Haga la Señal de la Cruz.
  4. Haga una oración inicial invocando al Espíritu Santo para que le ilumine y le permita escuchar el mensaje que Dios quiere darle a través de su Palabra.
  5. Realice la lectura bíblica de la cita que seleccionó directamente de la Biblia y pausadamente para comprender lo que está escrito.
  6. Haga una lectura breve del comentario o reflexión sobre el Evangelio que haya encontrado y seleccionado en la preparación previa para ayudarle a profundizar su sentido y dispóngase a escuchar la voz de Dios.
  7. Realice una breve meditación personal en silencio, profundice en la relación de este Evangelio con su vida y acójalo en el corazón. Contémplelo y permita que su corazón entre en sintonía con su palabra. ¿Qué le dice esta lectura a usted? Escriba esto en un cuaderno o libreta para que pueda volver a revisar sus apuntes.
  8. Cierre con una oración de acción de gracias por el momento que vivió y pida por sus intenciones, especialmente espirituales.
  9. Selle este momento consagrándose a la Virgen María y pida su intercesión.
  10. Termine con la Señal de la Cruz.