El racismo ha sido un punto de quiebra de nuestra sociedad desde hace muchos años, debido a que cada vez más la acción/reacción ante este tipo de hechos de intolerancia se vuelven cada vez más violentos.

Es el momento de hacer un alto en el camino y cerrarle la puerta a la discriminación y la intolerancia, algo que desde cualquier punto de vista no tiene justificación alguna.

Por ello queremos compartirles siete reflexiones contra el racismo y la violencia que este desencadena. La última, más que una cita o frase célebre, es el segundo artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que debería ser de estricto cumplimiento en todos los escenarios y contextos del mundo.

Estas son:

 

“Me niego a aceptar la idea de que la humanidad está trágicamente vinculada a la opaca medianoche del racismo y de la guerra, que hacen imposible alcanzar el amanecer de la paz y la fraternidad”.

Martin Luther King

«Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario».

Nelson Mandela

“Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz”.

Papa Juan Pablo II

“Un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse”

Gabriel García Márquez.

“Si no amamos a los demás, no nos amamos a nosotros mismos. Dios es amor, y en su amor no existen las discriminaciones”.

Hugh Prather

“Ante la difusión de las nuevas formas de xenofobia y racismo, los líderes de todas las religiones tienen también una misión importante: difundir entre sus fieles los principios y los valores éticos inscritos por Dios en el corazón del hombre, conocidos como la ley moral natural”.

Papa Francisco

“Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

Segundo artículo
Declaración Universal de los Derechos Humanos