Cada 1 de enero, el santoral católico rinde tributo a la Virgen María con la primera fiesta mariana del año: la Solemnidad de Santa María, madre de Díos, que hace alusión al dogma de la maternidad divina de María que se instauró en el Concilio de Éfeso, un decreto que certificaba a la Virgen como la madre del Señor. Esta festividad es la conmemoración mariana más importante de todas las que se le dedican a María, pues pone en valor todos los dones personales de la Virgen que contribuyeron a que fuera madre y alumbrase al Mesías.

Se trata de una celebración que tiene su origen en la Roma del siglo VI, cuando se cree que se empezó a festejar este día en honor a la madre de Dios, por lo que se trataría, probablemente, de la fiesta mariana más antigua que se conoce. El 1 de enero se conmemora también la circuncisión de Jesucristo ocho días después de su nacimiento, un hito al que se hace alusión con el término la Octava de Navidad: el nombre con el que se denomina al tiempo que esperaban tradicionalmente los judíos para la circuncisión. Emmanuel, el nombre del Mesías

Asimismo, este primer día del año se recuerda también el nombre profético de Jesús, el que anunció el profeta Isaías y que haría referencia a lo trascendental que sería para la sociedad el nacimiento del Mesías en el portal de Belén. Emmanuel fue el nombre con el que Isaías se refirió, según la Biblia, al Señor, y que significaría que “Dios está entre nosotros”. Otra forma de dirigirse a Jesús para resaltar su magnanimidad.

Escrito por: Confidencial