¿La clave está en la COMODIDAD?

Autor: Padre José Martínez Colín

1) Para saber

Ante el mundo un tanto caótico, un día, un hombre sabio y piadoso clamó al cielo por una respuesta. El hombre aquel encabezaba un grupo de hombres que oraban por la paz del mundo, para lograr que las fronteras no existieran y que toda la gente viviera feliz. Quería que se acabaran las guerras y las injusticias. En su oración preguntaba: ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía? Entonces, los cielos se abrieron y oyó una gran voz de Dios que le decía: «Comodidad».
Todos se veían entre si, sorprendidos y extrañados de escuchar tal término de la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo: ¿Comodidad, Señor? ¿Qué significa? ¿Se trata de vivir cómodamente? Dios respondió: “No. Lo que sucede es que escuchan con mucha prisa. La clave para un mundo pleno, te repito es: «Como di, dad». Es decir, así como yo les di, dad vosotros. Como di fe, dad vosotros fe; como di esperanza, dad esperanza; como di amor, dad vosotros caridad; como di, sin límites, dad vosotros al mundo… y el mundo, será un paraíso. La clave es: «COMO DI, DAD».

2) Para pensar

Precisamente hace pocos días, en su estancia en Austria, el Papa Benedicto XVI sostuvo un encuentro con jóvenes, a quienes les habló de la importancia de darse a los demás, imitando a Cristo: “El amor por el prójimo exige siempre el compromiso personal y voluntario… Gracias a este compromiso, la ayuda mantiene su dimensión humana y no es despersonalizada”.
El obispo de Roma invitó a aprender a ver al mundo y a sus hermanos con la mirada de Jesús: «Algunos ven, pero hacen como si no vieran, tienen la necesidad ante los ojos, pero quedan indiferentes: esto forma parte de las corrientes frías de nuestro tiempo».
«En la mirada de los demás, precisamente de ese otro que tiene necesidad de nuestra ayuda, experimentamos la exigencia concreta del amor cristiano», añadió.
«Jesucristo no nos enseña una mística de “los ojos cerrados”, sino un mística de “la mirada abierta” y el deber absoluto de percibir la condición de los demás. La mirada de Jesús, la escuela de los ojos de Jesús, introduce en una cercanía humana, en la solidaridad, en la capacidad para compartir el tiempo, los talentos y también los bienes materiales».
Pensemos cómo miramos a los demás, para evitar verlos con una mirada utilitarista. Es decir, no hay que mirarlos por el bien que puedo sacar de ellos, sino verlos con amor desinteresado.

3) Para vivir

El Papa señaló que no hay que no hay que poner limites, sino que hay que servir a los demás con todas “atenciones que sugiere el corazón”.
Esas palabras del Papa me hicieron recordar lo que hace pocos días escuché a una señora que reconocía que gracias a su párroco, le habían “salido alas a su corazón” para ir a enseñar la palabra de Dios. Y es verdad, habrá que salir hacia el prójimo sin esperar a que venga a nosotros.
Así lo explicaba el Papa: «Este corazón ve donde hay necesidad de amor y actúa consecuentemente. Sí, tengo que convertirme en una persona que ama, una persona de corazón abierto para dejarme turbar ante la necesidad del otro. Entonces encuentro a mi prójimo o, más bien, él me encuentra».

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